Feliz 2014 (o por qué no se cumplen los propósitos de Año Nuevo)

2014

Algo falla

Un año feliz se construye día a día. Por eso creo firmemente y practico eso de los propósitos de año nuevo. Durante las siete últimas Nochesviejas de mi vida me he venido proponiendo, por ejemplo, aprender a tocar algún instrumento de forma decente. No ha funcionado. Sigo siendo una analfabeta musical.

¿Qué es lo que falla?

Aprender a tocar la guitarra, perder cuatro kilos y todos sus propósitos hermanos tienen un error de base: están centrados en el objetivo, no en la acción. Sobra idea, falta acción. Así es fácil desalentarse y no disfrutar del camino hasta conseguirlas. Dejarlo. Y experimentar una pequeña frustración personal cuando llega el 200X+1 y no has cumplido nada de lo que te propusiste al comienzo del 200X. Te callas, y lo ignoras porque, al fin y al cabo, es sencillo hacer la vista gorda cuando se trata de promesas que te has hecho a ti mismo.

Una solución

En Investigación científica o ingeniería, se suele utilizar el método deductivo. Esto es tratar de subdividir un problema genérico y complejo, aparentemente inabarcable y lejano, en una serie de componentes interrelacionados. Posteriormente, estas subdivisiones se estudian de forma individual y sistemática para, al final, compilar toda la información y dar con la solución del problema inicial. Obviamente, todos los componentes del problema no pueden ser tratados de forma alocada o todos a la vez, por lo que se diseña un plan estratégico que ordena en el tiempo y el espacio todos los pasos a seguir durante el estudio.

En otras palabras, se trata de concretar una premisa conceptual en una serie de objetivos eminentemente orientados hacia la acción. En otro formato: a castrar se aprende cortando c*jones -me estaba quedando demasiado académico el post, necesitaba introducir un elemento disruptivo. Perdón por el lenguaje.

Aplicar este modelo a las proposiciones de año nuevo me parece bastante más prometedor que hacer una simple lista que doce meses después será papel mojado.

Laboratory glassware with liquids of different colorswith reflections on table

Dividir la proposición en sub-apartados

Dicho esto, vamos a ponernos la bata de laboratorio y a sacar el cuaderno de campo.

Quiero aprender a tejer, pero no sé absolutamente nada de nada. ¿Cuál podría ser el proceso lógico para adquirir esta habilidad partiendo de cero absoluto? 1. Leer webs, libros, revistas o lo que sea sobre el tema. Leer, leer, leer. Aprender qué material hace falta, qué tipos de técnica hay, cómo lo hace otra gente. 2. Elegir por dónde empezar. Algo sencillo, algo pequeño. 3. Conseguir el material necesario para tricotar tal cosa. 4. Dedicar X tiempo al día a ponerte a hacerlo. 5. Una vez que acabes, sigue, experimenta, introduce variaciones y aprende a tejer algo nuevo. 6. Si te vienes arriba con el tema, busca a alguien que comparta tu interés en la costura, o engatusa a algún colegui para que se una a ti en tu abuelismo o apúntate a un taller. Así se aprende más rápido y se fomenta el interés.

Esta lista serían los posibles pasos a seguir para adquirir el tan ansiado pin de abuela oficial. Ahora sólo queda llevarlos a cabo. Es decir, la acción. Siéntete libre de tachar los pasos que hayas conseguido superar, provoca una satisfacción indecible.

Establecer pequeños objetivos

El ejemplo anterior puede ser aplicable a un amplio grupo de proposiciones, todas las orientadas a la adquisición de nuevas habilidades o satisfacción de objetivos a largo plazo.

No obstante, existe otro grupo bastante usual, el de la creación de hábitos, que puede ser partido en sub-objetivos, cada uno perfectamente programado en el tiempo para su realización. De esta forma, uno percibe el progreso, evitando esa sensación de estancamiento que lleva a la inacción.

Una proposición de este tipo podría ser hacer más fotos. Ya sabes algo de fotografía, tienes una cámara medianamente decente, pero sólo sacas fotos en ocasiones puntuales. Te gustaría ir más allá. Para crear el hábito, se podría: 1. Sacar la cámara del cajón, desempolvar la funda, poner todo el equipo a punto. 2. Disfrutar durante la puesta a punto, pensar en la ilusión que se tenía cuando se compró la primera cámara. Es decir, crear expectación. 3. Hacer al menos una foto a la semana. De lo que sea, sólo para mantener el flujo. 4. Abrir un Tumblr, o un Flickr o lo que sea y establecer una regularidad. Subir mensualmente al menos una foto, por ejemplo. 5. Escoger algunos blogs de fotografía y leerlos regularmente para estar al tanto de lo que pasa en el mundillo. 6. Dedicar algo de tiempo, aunque sin pasarse, a mirar lo que hacen otros fotógrafos. Inspirarse. Quizás una sesión de buceo en Flickr cada dos semanas podría servir.

Añade estos pequeños objetivos a tu agenda, a tu planning, a tu súper chupiguay sistema GTD o a lo que sea que utilizas para no olvidarte de las cosas importantes, ya que, tan importante es el trabajo o los estudios como estar satisfecho con uno mismo y tener aficiones que te hagan no ir con cara de acelga por la vida y tener algo de lo que hablar en las fiestas.

Ir más allá

También se me ocurren maneras de concretar objetivos más espirituales como, ser mejor persona o tratar mejor al prójimo, pero eso lo dejo a vuestra imaginación, que si no esto va a parecer un recetario religioso.

Dividir, simplificar, reorientar hacia la acción. Aplicable a muchos ámbitos de la vida. Gratis, fácil. Pruébelo y si encuentra algo mejor, cómprelo.

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